martes, 2 de diciembre de 2008

PODRIAS PONERLE NOMBRE


PODRIAS PONERLE NOMBRE

No puedo reír, no puedo llorar,
me guía un instinto de conservación animal,
el vació de apodera de mis entrañas,
eliminados están los sueños,
solo queda la nada que cubre como escarcha,
como hielo sobre hielo que ya solo es
una montaña de muerte anunciada.
Solo quedan las cuencas vacías de mi mirada,
rictus inexpresivo, horizonte que no se alcanza,
cuanto tiempo paso desde aquel día,
cuanto pesa dejar de soñar y enfrentarse a la realidad,
alma enferma de abandono y soledad,
alma que pena en el otoño su infancia,
huye no te detengas por nada sálvate
de esta enfermedad mortal.
¿Quien me regresara a mi burbuja de cristal?
Mi mundo es de hadas y gnomos
que son mis amigos de verdad,
¿Donde esta Peter pan, donde la isla de nunca jamás?
Solo queda el asfalto cruel de la desesperanza,
se termina el deseo de ser, de estar, de pertenecer,
ya no queda nada en donde nunca hubo nada,
solo queda la muñeca desgarrada en un rincón de la casa.
Te llamo Jesucristo de amor, con mi vida perdida,
encuéntrame tu, mírame y háblame,
colócame tu pie para que caiga,
pero tiende tu mano y has que levante la mirada.
has que te mire en las montañas,
en las mañanas contaminadas,
en las tardes cansadas de espaldas quebradas,
Has que te escuche en el rió perdido,
en las huellas cansadas de un mundo quebrantado.
Mi oración no tiene formula, es de mi corazón,
un grito desesperado de mi sedienta alma.

Luz Elena Sepúlveda

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DALE VIDA A TUS SUEÑOS Y NUNCA DEJES DE SOÑAR